Cultura inicia expediente para declarar como BIC a la iglesia parroquial de Santa Catalina en Romangordo

El Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado en su edición de este viernes la resolución por la que la Consejería de Cultura e Igualdad incoa expediente de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Monumento, a favor de la iglesia parroquial de Santa Catalina en la localidad cacereña de Romangordo.

La iglesia parroquial de Santa Catalina en Romangordo (Cáceres), con orígenes en el siglo XIV y sucesivamente ampliada en los siglos XV, XVI y XVII, posee un conjunto de valores histórico-culturales que justifican su declaración como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, señala el DOE en la citada resolución.

Sobresale la excepcional techumbre artesonada mudéjar que cubre toda la nave y el presbiterio del templo y fechada a finales del siglo XV o inicios del XVI. Se articula la misma en cinco tramos conservados íntegramente, constituyendo uno de los ejemplos más relevantes de este estilo artístico en la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Aunque la fecha de su primera edificación resulta incierta, sería posible vincular el origen del templo parroquial dedicado a Santa Catalina en Romangordo a la etapa de repoblaciones que tienen lugar en la zona en el siglo XIV, por iniciativa del concejo de Plasencia, bajo reinado de Fernando VI.

La construcción está realizada en mampostería de piedra local (pizarra), con refuerzos de cantería de granito en esquinas, contrafuertes y vanos. El ladrillo está presente en la rosca de algunos arcos y el remate en la torre campanario. La cubierta está acabada en teja cerámica curva de tipo árabe. Se accede al interior por medio de tres portadas sencillas de cantería de granito, una a cada lado, con arco de medio punto, sobre impostas molduradas. Y la tercera, a los pies, también de medio punto, está cegada.

En su interior, presenta una única nave, con cuatro tramos separados por grandes arcos de medio punto, rebajado sobre pilastras salientes, que sustentan la cubierta formada con artesonado mudéjar de otros cuatro paños.

Entre los bienes muebles, cabe reseñar una escultura de bulto redondo representando a San Francisco Javier. Se trata de una talla en madera policromada y vestida, ubicada sobre peana moderna en el lado del Evangelio; el retablo en el lado del Evangelio, formando conjunto con el retablo mayor y otro en el lado de la Epístola y posee madera tallada, policromada y dorada, con profusa decoración arquitectónica y tallada del repertorio tradicional del barroco tardío; una escultura de bulto redondo (una talla en madera policromada ubicada en el lado izquierdo del presbiterio, junto a la puerta de la sacristía) representando a San Antonio de Padua; una escultura de bulto redondo representando a San Blas; un cuadro de Ánimas, una pintura al óleo sobre lienzo, ubicada sobre el muro del lado derecho del presbiterio, representando a la Virgen, San Francisco y Santo Domingo de Guzmán sobre las Ánimas del Purgatorio; un retablo en el lado de la Epístola que forma conjunto con el retablo mayor y con otro en el lado del Evangelio; la pila bautismal, labrada en una pieza de granito con forma semiesférica así como tres cálices, todos ellos de plata, del siglo XVI, del XVII y de XIX.