La pandemia ha visibilizado el enorme esfuerzo de conciliación que tienen que hacer las mujeres que teletrabajan

El teletrabajo ha sido la opción femenina por excelencia para conciliar la vida laboral y familiar, y es femenina porque mayoritariamente son las mujeres las que deciden trabajar desde casa, como son las que reducen la jornada laboral y las que piden excedencias. Una situación que acrecienta la brecha laboral entre hombres y mujeres.

La baja maternal no es suficiente, y si un bebe no puede quedarse sin madre a los 4 meses, una madre sin su bebe tampoco, si la OMS, Unicef, y la Asociación Española de Pediatría recomiendan la lactancia exclusiva hasta los 6 meses, y junto con la Alimentación Complementaria mínimo hasta los 2 años, resulta evidente que España necesita de políticas activas que permitan la conciliación real y que no vaya en detrimento de la vida laboral de las madres.

Una baja maternal de 1 año solventaría muchos problemas de muchas madres a la hora de incorporarse a su puesto de trabajo, países de norte Europa ya lo tienen, Suecia encabeza la lista con 16 meses de baja maternal, le sigue Bulgaria Albania, Reino Unido, Bosnia y Montenegro con un año.

 En Dinamarca, los padres y las madres cuentan con un año de permiso que deben repartirse, teniendo que coger como mínimo la madre 126 días o 18 semanas, y el padre 14 días. Si el padre sólo decidiera coger dos semanas y ceder el resto a la madre, esta podría disfrutar de 225 días de permiso de maternidad (aproximadamente, siete meses y medio), según apunta la revista Bebesymas.

En Portugal, nuestras vecinas mamás, disponen de 4 meses con el 100% de su retribución salarial, más 2 meses adicionales al 80%.

Queda evidente que España está lejos del resto de Europa, esto es un problema que viene de muy atrás, y al que aún no se le ha dado respuesta.

El teletrabajo es la opción que tienen muchas familias, en la mayoría de los casos madres, para conciliar, cuando el apoyo familiar falta, y el Estado no ofrece política activas de conciliación.

De forma silenciosa, muchas mamás han atendido sus hijos/as, a su familia a la vez que intentaban sacar su productividad adelante, y digo intentar porque, aunque idílicamente lo parezca, no es fácil atender a bebés, niños, comida, ropa, casa, mientras intentas desempeñar tu puesto de trabajo sin que afecte a tu estabilidad psicológica y emocional.

No tener horarios de trabajo, no tener espacios diferenciados, no participar ni sentirse parte del grupo empresarial, sentirse aisladas sin compañeros son aspectos que inciden negativamente en la psique de la teletrabajadora.

Esta realidad silenciosa ha saltado por los aires durante el confinamiento, donde se han dado cuenta de la dificultad de “criar como si no trabajaras y trabajar como sino criaras” y se han dado cuenta del importante papel que tienen y han tenido las mamás que decidieron trabajar desde casa para poder cuidar a sus hijos.