Ilusión y optimismo en los negocios que pueden volver a abrir tras más de 50 días cerrados

El Próximo lunes 11 de Mayo empezarán poco a poco y de forma cautelosa las nuevas medidas de desescalada de la fase 1, una vez se ha superado la fase 0, en estos momentos se ha relajado el confinamiento para  que se pueda hacer deporte de forma individual y puedan realizar paseos tanto niños, como adultos y mayores.

Algunos establecimientos, como los de comida a domicilio, o peluquerías ya podrán hacerlo desde el próximo lunes 4 de mayo, pero eso sí, sólo con cita previa y atendiendo individualmente; pero será el 11 de mayo cuando paulatinamente los establecimientos como comercio local, peluquerías, cafeterías, restaurantes, que han estado cerrados puedan abrir, eso sí, sólo para el 30% de su aforo.

Que el confinamiento no sólo ha sido una crisis sanitaria, sino también económica es sabido por todos, una situación única que ha necesitado de medidas excepcionales para poner a la salud pública por encima de todo y así el 15 de marzo se decretó el estado de alarma para confinar a un país y hacer frente así a la peor pandemia de los últimos 100 años.

Extremadura Activa ha querido conocer de primera mano cómo afrontan esta situación empresas que o han tenido que cerrar, o empresas que han tenido que permanecer abiertas por ser de primera necesidad.

Vitaldent Zafra ha permanecido abierto durante todo el confinamiento para atender urgencias, evitar colapsar los servicios de atención médica por una urgencia odontológica fue su principal precaución, esta medida, según cuenta su franquiciada, Gemma Contreras, se tomó de acuerdo con el Decreto de Alarma y con el consenso de sus trabajadores (parte fundamental en la empresa) y en estricto cumplimiento con el Decálogo del Colegio de Dentista y el Ministerio de Sanidad. Así los pacientes con alguna urgencia (dolor flemón, traumatismo, corte de arcos orto, recogida de gomas) se ponían en contacto para concertar una cita con todas las medidas en prevención posible en la lucha contra el Coronavirus. Los pacientes de Vitaldent Zafra han estado perfectamente atendidos en una clínica perfectamente desinfectada y con las medidas de higiene necesarias para evitar así la asistencia a los servicios de urgencias del 112. Para esta nueva etapa la clínica se está adaptando, incorporando nuevos materiales en sus instalaciones para reforzar la distancia social, el uso de mascarillas y pantallas, enjuagues bucales y plena desinfección entre pacientes, será la rutina de este nuevo tiempo que llega. Todo lo que sea necesario para que sus pacientes vuelvan a tener a disposición esta clínica que los están esperando con los brazos abiertos.

Garber e Hijos es una empresa con más de 30 años de experiencia, con sede en Zafra y Badajoz, una de sus gerentes, Begoña Ortiz, nos cuenta como ha vivido ella el confinamiento, que ha sido muy enriquecedor, ha hecho cosas que antes no podía, y ha pasado más tiempo con la familia, con la que convive y con el resto a través de las videollamadas, para las que antes no había apenas tiempo. Casi todas las tardes hemos tenido estos ratitos. Hemos aprendido a utilizar medios que no utilizamos, como las nuevas tecnologías y estar más unidos sin estar al lado.

La tienda y el taller han estado cerrados, eso sí atendiendo las necesidades de sus clientes agricultores, que son los que nos dan de comer y hay que arrimar el hombro para que todo le sea más llevadero.

Para ella la desescalada tiene que ser así poco a poco y que la sociedad vaya entrando poco a poco sin masificaciones, lo positivo será que el calor matará al virus.

Oscar Léon, de Nuevas Energías Renovables, se mostró muy preocupado desde el inicio, su empresa dedicada al sector Energético y con sede en Gévora, Badajoz, fue una de las que han permanecidos abiertas al ser del sector energético. Se mostró disconforme con la actitud del gobierno, bajo su punto de vista se retrasó mucho el estado de alarma y todo ha sido un despropósito. Ellos han bajado mucho las ventas, aunque como bien dice, su empresa se reinventó en la crisis del 2008 y desde entonces han apostado por la venta online.  Gracias a ello afirman han podido seguir trabajando a nivel nacional. Ahora están ampliando el  campo de venta con recambio de electrodoméstico y calderas.  Reconocen que hacen menos obras pero si venden mucha más máquina y el futuro lo espera óptimo.

Frente a estos sectores que han permanecido abiertos durante el confinamiento hay otros que el estado de alarma les obligó a echar el cierre. La Hostelería ha sido de los más castigados, junto al comercio local, peluquerías o centros de estéticas entre otros.

Restaurante Abadía se encuentra en Puebla de Sancho Pérez, referente en el sur extremeño por la calidad de su cocina y la promoción de los vinos extremeños, su gerente, José Antonio Navarro Matos, cuenta con una amplia y dilatada trayectoria en el sector gastronómico. Días antes de que se publicara el Estado de Alerta, ya había anunciado en sus redes sociales que Restaurante Abadía cerraba sus puertas para luchar contra el coronavirus, algo que hizo que durante ese día, muchos establecimientos de la localidad se adelantaran a la decisión del gobierno para aportar su granito de arena en esta lucha contra el virus. Para él era una obligación, por defender la salud de su familia, de sus trabajadores y de sus clientes. Una decisión que puede generar miedo, puesto que los gastos siguen ahí y hay que hacerles frente, reconoce. Reconoce que en estos días de cierre tiene un gasto superior a los 20.000 Euros, que afortunadamente han podido soportarlo sin pedir ningún ICO. Han reducido gastos, y reconoce que la ayuda del gobierno ha sido muy positiva, eliminar los gastos de los trabajadores y el subsidio por cierre le han permitido aminorar las pérdidas y ayudar a sus trabajadores que también son su familia, como los trabajadores de fin de semana que no tienen ingresos y  que se quedaban fuera de la cobertura del ERTE.

José Antonio Navarro Matos ve inviable la apertura de su negocio con una reducción del 30%, la gente sigue teniendo miedo y no permitirá mover la economía en el sector, para él es muy precipitado, tiene 7 veladores en la terraza, con una reducción del 30% no puede abrir sus puertas para 2-3 mesas. Cuando se pueda abrir los interiores se podría mejorar la situación y ver alternativas.

Ellos han sufrido las cancelaciones de comuniones, bautizos, comidas de generaciones que se han aplazado, y esto sumado a las pérdidas en fechas claves como Semana Santa, el año casi lo da por perdido, pero para él lo primero es la salud, para lo demás ya se encontrarán salidas.

José Antonio Navarro ha querido mandar mucho ánimo a sus compañeros y pide a la ciudadanía que cuando puedan abrir sus puertas muestren su apoyo con los bares y restaurantes de su localidad.

Por su parte, Fátima Patilla es la responsable de un centro de estética en Los Santos de Maimona, para ella el encierro al principio fue raro, le parecía mentira, reconoce que se sufre agobio por la situación laboral, por la salud, por dejar a las clientes desatendidas, reconoce que vivió mucha angustia por su trabajadora y compañera para que no le faltara su prestación económica, aunque lo importante era que nadie se pusiera malo, para ella lo importante ha sido lo positivo, disfrutar de la familia, atender la casa y las comidas, disfrutar de todo lo que cuando se trabaja cuesta más trabajo. Para ella, el planeta ha tenido dos meses de paz y cura que le hacía falta y hay que cuidarlo pues es la única casa que tenemos. Esta nueva etapa la espera muy ilusionada para volver a ver a sus client@s que para ella son familia y amigos, algo que volverá a traer la rutina y el estrés diario, volver a trabajar con su amiga y compañera, compartir esos ratitos y confesiones diarias.

De cara a la reapertura, las clientas tienen que pedir cita previa y acudir con mascarillas y guantes, ellas además estarán con pantallas, ella ya se ha encargado de limpiar y desinfectar para tener todo puesto a punto.

Una desescalada que deberá enseñarnos a vivir en este mundo nuevo que nos encontraremos cuando salgamos a la calle, que en el pretérito estaban repletas de gente sin tiempo para nada y que ahora están vacías de gente que están teniendo tiempo para todo. Quizá aprender a encontrar el equilibrio sea la principal enseñanza de esta pandemia que nos ha azotado como sociedad.